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Maestro mason

Es en este último grado de la Masonería Simbólica donde el masón realiza los juramentos que le confieren todos los derechos como tal. Analicemos lo que implica este juramento:

  • Preservar los secretos de la Masonería, y especialmente los de este Grado
  • Acatar y obedecer la Constitu­ción, Leyes, Reglamentos y Edictos de la Muy Respeta­ble Gran Logia de Cuba, o de cualquier otra Gran Lo­gia bajo cuya Jurisdicción pudiera encontrarse[1].
  • Socorrer a los Masones caídos en desgracia
  • Amar a la familia, honrar a la Patria y cooperar al triunfo de la Fraternidad Universal y al progreso constante del género humano
  • No violar la castidad de la esposa, viuda, madre, hermana o hija de un Maestro Masón, ni permitir que otro lo haga, si está en su posibilidad el evi­tarlo.
  • No mantener relaciones masónicas de ninguna especie con masón irregular o clandestino, ni asistir voluntariamente a ninguna Logia espuria, como tampoco al conferimiento de los grados de la Ma­sonería a una mujer, o a un hombre caduco, impúber, libertino o demente.

Todo esto se jura observar, sin evasiva, equívoco o reserva mental de nin­guna clase, obligándonos a cumplirlo porque puede justificarse a quien evade responsabilidades que le han sido impuestas por la fuerza, pero quien viola los compromisos y deberes que ha asumido por su propia voluntad, carece de toda incurre en “la infamia del traidor”.

Por último, me voy a referir al juramento que realizan los Maestros de Logia, y sus Vigilantes:

-Someteros a las resoluciones y acuerdos de vuestros hermanos reunidos en Logia, siempre que no infrinjan las leyes generales de la Gran Logia.

– Respetar a los verdaderos y legítimos hermanos y oponeros a los irregulares, a los impostores y a los disidentes de los dogmas y leyes de la Masonería.

  • Guardar respeto y consideración a la persona y autoridad de vuestro Gran Maestro, así como a las Potencias Masónicas regulares y sus jefes.
  • Obedecer estrictamente las leyes, acuerdos y decisiones de la Gran Logia, salvo el caso de establecer vos o vuestra Logia algunos de los recursos que aquellas franquean.
  • Declarar que no está en las facultades de ningún hombre o reunión de hombres hacer innovaciones en el dogma de la fraternidad[2].
  • No reconocer ni apoyar, directa ni indirectamente, ni permitir que vuestra Logia lo haga, a ninguna agrupación o Logia irregular o invasora del territorio de la Gran Logia de Cuba de A\ L\ y A\ M\, ni a persona clandestinamente iniciada.
  • Declarar que nadie puede ser admitido masón o miembro de una Logia sin previo informe y averiguación debida de sus condiciones.
  • No recibir en vuestra Logia ni permitir que se reciban visitantes desconocidos sin previo riguroso examen y completa demostración de su carácter masónico.

¿Juráis cumplir exacta y fielmente todas y cada una de las obligaciones que os he hecho leer y os he leído, bajo las responsabilidades morales y masónicas que previenen las leyes de nuestra Gran Logia?

La Gran Logia de Cuba reconoce la trascendental importancia que concede a estos principios y juramentos, a tal efecto prescribe como un delito de gravedad extrema, en su Ley Penal,[3] el perjurio y la traición contra la fraternidad, sus dogmas, instituciones y secretos.

Y así es, porque la preservación de estos principios, como su nombre lo indica, es el principio, base y fundamento de todo lo que a continuación sigue en nuestra trayectoria masónica., porque la base de la Fraternidad es la mutua confianza en que somos “hombres de honor” y que cuando juramos estamos dispuesto a arriesgarlo todo por defender nuestra Fraternidad, y por ende a nuestros hermanos. Esta es la cuestión, respetar nuestros juramentos es el verdadero sentir QUE PARA UN VERDADERO MASON TIENE EL SER O NO SER.

[1] Cuando nos encontramos residiendo en otra jurisdicción, hemos de acatar la autoridad de la Obediencia Masónica Regular existente en el lugar.

[2] Las Grandes Logias Regulares admiten y reconocen la posibilidad de efectuar cambios o reformas en los Antiguos Limites, no obstante, éstas  deben realizarse dentro de Congresos, Convenciones, o reuniones convocadas al efecto, pero nunca por la voluntad de un solo masón, independientemente del cargo o rango que el mismo ostente.

[3] Libro VI, LEY PENAL MASONICA, Cáp. I, Art. 10, inc. I,: El perjurio y la traición contra la fraternidad, sus dogmas, instituciones y secretos,

Artículo 19, inc. I: Por los delitos I, II, III y IV del artículo 10 se impondrá la pena de expulsión de la Fraternidad.

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Sin Comentarios

  1. oscar rodriguez lora

    me gusta el tema y todo lo que he leido hacerca de este¡¡¡

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